Proyecto en colaboración

Ana Monteiro y Celeste Rojas Mugica
Residencia de creación realizada en festival DANZAFUERA,
La plata - Argentina, 2018
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BLOG DEL PROYECTO

Izquierda-derecha-izquierda: imaginación y política

TEXTO por Leopoldo Rueda

Toda vez que se me encomienda la tarea de hacer la reseña de una obra me surge el mismo tipo de problema, a saber, el lugar y función de la reseña pensada desde la obra. Siempre es difícil comenzar una reseña de una obra, uno quisiera que el texto fuese más una continuidad, una cosa que surge allí en el propio despliegue de la obra y no algo que comienza desde el punto aparte. Hegel decía que la filosofía era como el búho de minerva que llega con el ocaso de la historia. Claro, Hegel pensaba que cuando los acontecimientos ya se habían agotado era la filosofía quien venía, no a describirlos, sino a darle su sentido, es decir a contar, dejando los detalles de lado, cuál había sido la finalidad en términos de la cual esos acontecimientos se habían dado de esa forma. Hegel también pensaba que ese contar los hechos de esa forma, esa conciencia filosófica, era en realidad la finalidad última, una autoconciencia de la obra de la historia que se da cuenta que su sentido se acaba allí. Trasladada a la crítica de arte, podría pensarse que ésta trata entonces de reunir en una totalidad los sentidos dispersos contenidos en una obra que ha concluido. El texto crítico sería así una continuidad y completamiento de la obra, donde este termina por redondear el significado de la misma, es decir que el texto crítico sería la autoconciencia de la obra, su verdadero término. Insistiré aquí que no es posible una reseña, o si se quiere una crítica, hegeliana de una obra como la que nos ocupa.
Izquierda, derecha, izquierda tiene en principio dos peculiaridades. La primera es que la obra es a a la vez temporal y atemporal, espacial e inespacial, colocándose en un intersticio entre lo real y lo ficcional. La segunda es que esa misma dialéctica la vuelve eminentemente política. Expliquemos esto.

Su carácter espacio-temporal está determinado por lo que vagamente podríamos llamar el tema de la obra: una diversidad de mujeres, la búsqueda de figuras y formas de apoyo mutuo, las direcciones de una acción colectiva, la introducción dentro la obra de toda la simbología de la lucha feminista, el pañuelo de la Campaña Nacional Por el Aborto Legal, Seguro y Gratuito, textos traídos de otra parte, el símbolo del puño alzado conjugado con el símbolo que representaba a Afrodita, la idea de una protesta y una marcha, tan corrientes en Argentina, y su finalización en una institución gubernamental. Todos elementos y temas anclados en un momento particular y cuyos materiales arrastran todo un conjunto de significaciones asociadas que no pueden ser menospreciadas. Si a todas estas cosas se les puede llamar ‘textos’, la obra entonces apela a una transtextualidad explícita.

Pero por otro lado, estos elementos, todos ellos, los símbolos, los discursos, la protesta, las manos alzadas, la casa de gobierno, son parte de una ficción. Se reclama y se protesta, sí, ¿Pero cuál es la consigna? ¿Qué se reclama? ¿Qué une a la masa antes heterogénea de paseantes en una misma marcha? ¿qué problemática común? ¿Qué destino imaginado nos convoca a cantar los mismos versos? Lxs paseantes, lxs espectadorxs de una ficción hemos sido convocadxs a marchar ¿Quién o qué nos ha llamado? La obra ha creado entonces una comunidad ficcional con un propósito ficcional pero con lazos fuertes con lo real, lazos que no necesariamente se disuelven cuando la obra termina porque tampoco fue allí donde se los creo. La obra viene a poner de relevancia, o a clarificar o a reforzar un conjunto de asociaciones tal vez dispersas en otras experiencias por fuera de la ficción.

Se trata de una obra política, pero no porque su tema sea político, que sí lo es. Es una obra política porque la política, como el arte, son los lugares privilegiados donde se da la emergencia de algo novedoso a partir de una alquimia de materiales preexistentes. Para que esta alquimia y esta emergencia sea posible es necesario que la imaginación, en tanto facultad de recombinar en una nueva posibilidad los elementos ya conocidos, se ponga en marcha. Y por ello es que lo propuesto es, en tanto nuevo, una ficción, algo que no existe todavía. Algo que puede, no obstante, ser traído a la existencia.

No es posible entonces una reseña hegeliana de esta obra, pues la obra no parte de lo existente necesariamente, sino de sus posibilidades, y porque la obra tampoco completa su sentido, sino que busca su culminación más allá de ella misma, en la proyección imaginaria de lo que podría ser pero aún no es. La obra finalmente nos convence de la urgencia de ese ejercicio de la imaginación.

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